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La libertad de ser tú mismo: Una guía sobre la cultura ballroom

  • Foto del escritor: Eloisa Vargas
    Eloisa Vargas
  • 18 jun
  • 16 min de lectura

La mayor batalla en nuestras vidas es la búsqueda de pertenecer, de dejar mostrar nuestros colores sin que nos pidan bajar el tono. Esa es la lección que mi estudio sobre la cultura del ballroom me dejó: encontrar un espacio donde puedes ser auténticamente tú.


Mi introducción al ballroom sucedió en el año 2021 cuando vi Pose (2018), una serie sobre la cultura ballroom ambientada en la década de los 80. La serie me expuso a la esencia del ballroom y me hizo enamorarme del arte del performance. El artículo presenta la historia del ballroom desde sus orígenes hasta la forma en la que estos moldearon la cultura como la conocemos ahora. Así mismo, revela el impacto de la violencia hacia la gente queer en Honduras y, lo más vital, expone el testimonio de una persona que vive la escena ballroom en Latinoamérica: Hilduvin Avendaño.


Hilduvin Avendaño o, como se le conoce en el mundo del ballroom, Almodóvar 007, es un hombre queer hondureño que actualmente reside en México. Su identidad se define por su experiencia como migrante, su fluidez de género y su creciente carrera en la escena queer del país. Así es como nace este artículo; no solo para educar sobre el tema, también para conocer la experiencia de alguien que vive la cultura. 


Fotografías proveídas por Hilduvin Avendaño, edición elaboración propia.


El proceso de autodescubrimiento de Almodóvar comenzó a los 18 años en Honduras durante una sesión de terapia con la interrogante: ‘¿Usted sabe quién es Hilduvin?’ Esta pregunta lo impulsó a indagar en su historia familiar y a cuestionar las normas de género, descubriendo que se identifica como género fluido y queer. Durante la entrevista no solo indagamos sobre el significado del ballroom, sino que exploramos el significado de la feminidad y el rechazo de la sociedad hacia su expresión. 


Hilduvin escogió el alias Almódovar por el cineasta Pedro Almodóvar. "Me identifico con sus películas desde la estética, fotografía, drama y melancolía de sus obras. Y sus chicos Almodóvar siempre tienen personalidades intensas, emocionalmente complejas, un poco excéntricas, con una vida afectiva interesante o caótica, como yo".
Hilduvin escogió el alias Almódovar por el cineasta Pedro Almodóvar. "Me identifico con sus películas desde la estética, fotografía, drama y melancolía de sus obras. Y sus chicos Almodóvar siempre tienen personalidades intensas, emocionalmente complejas, un poco excéntricas, con una vida afectiva interesante o caótica, como yo".

Hilduvin define el ballroom como “un movimiento, comunidad, donde muchas personas, que en la vida real no nos dan oportunidades, podemos llegar a expresar nuestros sueños”. La cultura del ballroom nació como una subcultura queer underground, fundada por personas trans y queer negras. Tal como lo describe Almodóvar, un lugar creado por “personas que quieren ser modelos, pero no son modelos porque son trans, que quieren ser portadas de revista y presumir su rostro, la piel, pero porque su piel no está encima de un rostro hegemónico [no lo pueden hacer]. Porque [ballroom] es un escenario, es una plataforma, es una reunión donde solo sos vos viviendo tu fantasía, tu sueño, lo que sos realmente”.

"Es como ese espacio artístico multidisciplinario, poético, teatral, de movimiento corporal, donde vos vas a por fin mostrar esas cosas que tienes en tu corazón; un refugio" - Hilduvin Avendaño



Los básicos del ballroom 

Esta cultura se creó por la necesidad de la comunidad LGBTQ+ de sentir seguridad, ofreciendo a sus miembros un sentido de pertenencia y dignidad en un mundo que no valoraba sus vidas. Es por eso que, para comprender la magnitud de la cultura, primero debes analizar el núcleo de este movimiento: Las Casas o Houses, en inglés.


Miembros de La Casa de Saint Laurent (en el sentido de las agujas del reloj): Temperance, Terence, Octavia y Robbie; Harlem 1989. Fuente: The Guardian, 2011.
Miembros de La Casa de Saint Laurent (en el sentido de las agujas del reloj): Temperance, Terence, Octavia y Robbie; Harlem 1989. Fuente: The Guardian, 2011.

En la cultura ballroom, las casas son la unidad social fundamental y funcionan como familias elegidas para personas de la comunidad que, históricamente, han sido rechazadas por sus familias biológicas. Cada casa opera bajo una estructura jerárquica similar a la de una familia tradicional. Cada casa tiene una madre o un padre —miembros establecidos que ofrecen guía, apoyo emocional y, en ocasiones, recursos básicos como comida o vivienda— y sus hijos e hijas, los miembros que compiten bajo el nombre de la casa. Muchos de estos jóvenes llegan a las casas tras sufrir discriminación, violencia doméstica o ser echados de su hogar.  


Para volverte miembro de una casa, históricamente, el acceso a estas familias se daba por contactos personales y por estar activo en la comunidad local. En la actualidad, esta organización también ocurre a través de redes sociales como Instagram, pero para artistas como Almodóvar el camino fue muy diferente. 


Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño
Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño

Yo llegué aquí (México) sin conocer absolutamente a nadie; solo conocía a una persona. Lo primero que hago antes de entrar a ballroom es ir a balls, ir a los eventos, voy a los eventos, empiezo a socializar. ¿Sabes qué hice? Dije: 'Ok, no conozco a nadie, no sé, quiero hacer amigos, quiero ganarme confianza', y ¿cómo demuestras eso, Eloisa? Con tus ganas de aprender y aportar a la comunidad ballroom mexicana. Fui a mis dos primeras clases, una de runway y otra de Vogue Fem”. Luego de esas dos clases, Hilduvin ocasionó una gran impresión en la comunidad. 

“La comunidad ballroom mexicana me abrazó y se interesaron en mí y fue ¡wow!"

Ahora soy 007, que es sin casa, independiente; así nos decimos a todos los que somos independientes, pero espero en un momento ya recibir una invitación muy formal de una casa”. Cuando demuestras tu talento, elevas el estatus de tu casa porque, después de todo, el ballroom no solo es un refugio, también es una competencia. 


El arte de la competencia


Honey Labeija vs. Makayla Lanvin en el Latex Ball 2019. Obtenido en Ballroom Throwbacks Television - BRTBT

El ballroom no solo es un espacio de expresión; el evento es una competencia intensa donde demuestras tu talento. Las casas funcionan como equipos y la batalla es en la pista de baile con el objetivo de ganar trofeos, premios en efectivo y, sobre todo, estatus para tu casa.





Las competencias se dividen en segmentos temáticos que satirizan o emulan roles sociales y de clase. Algunas de las categorías más comunes incluyen: Realness, donde se juzga la capacidad del participante para "pasar" de manera indetectable como una persona cisgénero o heterosexual en el mundo real (ej. ejecutivo, colegial, militar). Hilduvin describe la categoría como: “Lo que somos ante la sociedad para que no nos hagan daño.


“Cuando yo vivía en Honduras, yo tenía que ponerme machito para que no me molestaran los niños de la escuela, del barrio. Y ya luego me daba la vuelta con mis amigas: ‘Chicas, ¡vamos a hacernos trenzas!’. Esa categoría [Realness] me hizo entender que, wow, el disimular algo ante la sociedad también es algo que me pasa”.
“Cuando yo vivía en Honduras, yo tenía que ponerme machito para que no me molestaran los niños de la escuela, del barrio. Y ya luego me daba la vuelta con mis amigas: ‘Chicas, ¡vamos a hacernos trenzas!’. Esa categoría [Realness] me hizo entender que, wow, el disimular algo ante la sociedad también es algo que me pasa”.

También existe la categoría de runway, donde se evalúa el caminado de pasarela. Existe la denominada “Face”, donde se juzga puramente la belleza facial. Y, por último, existe performance; es la categoría de baile donde se ejecuta el vogue. Vogue es una de las categorías más técnicas, evaluando los cinco elementos básicos de performance: catwalk (pasarela), hands (manos), duckwalk (paso de pato), floor performance (desempeño en el suelo) y spins/dips (giros y caídas). Para Hilduvin, es más que solo otra categoría; es toda una experiencia personal. “Es la categoría del baile; nunca en mi vida había sentido lo que siento cuando bailo vogue. Es… no sos vos, entra otro ente, entra otro espíritu, entra y sale”.


En el transcurso del ball, los participantes pasan uno por uno frente a un panel de jueces. El primer objetivo de un competidor es obtener la aprobación unánime de los jueces, lo que se conoce como recibir "10s across the board" (dieces en toda la línea).


Fotografías de Chantal Regnault. «Voguing y la escena de los bailes de salón de Nueva York, 1989–92», publicado por Soul Jazz Books.


Raíces profundas


A pesar de ser un espacio de expresión absoluta, el ballroom fue creado en un tiempo de opresión. Los orígenes del ballroom se registran desde la década de 1800. A finales del siglo XIX, muchos estados en Estados Unidos (EEUU) contaban con leyes que criminalizaban a cualquiera que se vistiera como el género opuesto; aun así, existieron espacios, como el Hamilton Lodge en Nueva York, que organizaban grandes galas donde los hombres vestían en drag sin miedo a represalias. Pero la persona que sentó las bases para muchas generaciones queer fue William Dorsey Swann. 


Una postal de Swann, obra de James Gardiner, de 1903. Imagen de dominio público
Una postal de Swann, obra de James Gardiner, de 1903. Imagen de dominio público

Conocido como el primer drag queen de Estados Unidos, William fue un joven negro nacido en la esclavitud alrededor de 1858. En el año 1880 comenzó a organizar bailes privados a los que llamaba "drags" en Washington D.C. En los drags, los hombres bailaban vestidos con corsés, polisones y vestidos. Se cree que las fiestas que organizaba Swann se modelaron a partir de los bailes de debutantes de las familias adineradas. La intención de la comunidad era transformar esas fiestas élites en una forma de celebrar su propia identidad y comunidad.


En muchas ocasiones ocurrieron redadas policiales que resultaban en arrestos masivos de personas que vestían "atuendos femeninos", y las cuales fueron obligadas a pagar fianzas o cumplir condenas en granjas de prisioneros. Al escuchar esta historia, suena algo absurdo creer que un hombre sería arrestado solo por el hecho de vestirse como mujer. Ha pasado más de un siglo desde la erradicación de estas leyes, pero en algunas partes del mundo, como Honduras, las personas homosexuales siguen luchando contra prejuicios. 


Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño
Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño

Con Hilduvin indagamos sobre el tema de la sexualidad; en específico, quería saber por qué él no se atrevió a mostrar su lado femenino en Honduras; me dio tres razones: “Número uno, no quería decepcionar a nadie". Así como Swann, Hilduvin sentía la necesidad de ocultar completamente quién era para no recibir ese rechazo de las personas que ama. Quizá él no iría a prisión por ser femenino, pero el rechazo social puede sentirse como una sentencia. 


“Número dos, por la vida amorosa y sexual también. En Honduras no les gustan a los chicos fems ni queer. Y tercero, la sociedad. A mí en Honduras nunca me hicieron un acto de discriminación. ¡Jamás! Pero... miraba que a otras personas sí se los hacían. Miraba lo que sufrían mis hermanas y hermanos. Entonces, a mí me daba miedo que un día sí, mañana no. Porque a pesar de eso, uno vive con eso como una persona de la comunidad. Vive con esa intemperie de que nos van a hacer algo".


A pesar de ser el siglo XXI, personas en la comunidad LGBTQ+ siguen pasando por el rechazo y aislamiento; es por eso que el ballroom se convierte en un símbolo de lucha en contra de todas aquellas normas sociales y legales que intentaban que las personas de la comunidad desaparecieran.


¿Quién fue Crystal LaBeija?


En la década de 1960, vestirse como mujer ya no era visto como un acto criminal; de hecho, en este tiempo se llevaron a cabo concursos de drag, conocidos como drag pageants. Certámenes de belleza y talento competitivos con un estilo de pasarela tradicional, donde los participantes eran evaluados principalmente por su capacidad de imitación femenina.


Doris Fish con el trío de Sídney «The Showbags», en 1987. Fuente: ABC News Australia


Los drag pageants estaban marcados por una profunda segregación y prejuicios raciales, ya que eran organizados y juzgados mayoritariamente por personas blancas. Las participantes negras y latinas eran evaluadas bajo estándares de belleza europeos.


La épica escena de Crystal LaBeija en The Queen (1968). Fuente: Kino Lorber. Subtítulos añadidos por edición propia. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=RYCQEl8TPeM

Este racismo llegó a un punto de ruptura durante el concurso Miss All-American Camp Beauty Contest de 1967. La participante, Crystal LaBeija, una orgullosa mujer trans afroamericana y figura pionera de la escena drag de Nueva York, quedó como tercera finalista en el concurso de belleza. LaBeija abandonó el escenario protestando porque el certamen estaba "arreglado" a favor de una concursante blanca menos experimentada, la reina Harlow. Acusó públicamente a la organizadora, Flawless Sabrina, de haber arreglado el concurso a favor de Harlow. Cansada del racismo en la misma comunidad, Crystal, junto con su amiga Lottie, fundaron la Casa de LaBeija.


Crystal Labeija, fundadora de la Casa LaBeija. 1968. Fotografía de los Archivos del Duchess La Wong Ballroom.
Crystal Labeija, fundadora de la Casa LaBeija. 1968. Fotografía de los Archivos del Duchess La Wong Ballroom.

En el año 1969, la Casa Labeija organizó un baile para drag queens de color. Este baile fue el primer baile iniciado por personas negras y que ahora se ha convertido en la base de la escena del ballroom que conocemos hoy en día. Crystal no solo creó un espacio de competencia justa, sino que instauró el modelo de familias elegidas para brindar apoyo, guía y refugio a jóvenes LGBTQ+ marginados. 


A finales de los años 80, la influencia del ballroom en el lenguaje, la danza y la moda contemporánea se volvió masiva. Éxitos globales, como "Vogue" (1990) de Madonna, no habrían sido posibles sin el aporte directo de Jose Gutierrez y Luis Camacho, de la Casa de Xtravaganza. Asimismo, la figura de Willi Ninja, el "Padrino del Voguing", que entrenó a supermodelos en el arte de la pasarela. Pero detrás del brillo mediático, la realidad de sus protagonistas era mucho más cruda.



El peso de ser queer


Detrás del glamour, la comunidad ballroom ha demostrado una resiliencia forjada en el sacrificio. Para la década de 1990, muchos jóvenes LGBTQ+ enfrentaron pobreza, abuso y la devastadora epidemia del VIH/SIDA. El ballroom se volvió el único refugio para miembros de la comunidad que, expulsados de sus hogares a los 13 o 15 años, encontraban en la cultura una familia que el mundo les negaba. Pero esa realidad no quedó en los años 90. En Honduras, país de donde viene Hilduvin, la comunidad continúa luchando batallas solo para ser aceptados como son.

 

Le pregunté a Hilduvin si creía que la experiencia de ser una persona queer era distinta en México en comparación con Honduras; después de todo, ambos países viven una cultura machista arraigada. Sus palabras fueron: En Honduras depende de quién tenga la falda. México igual. En Honduras se rige por una clase económica. Y en México es una clase social. Depende de dónde vivas, depende con quién te lleves. Depende de la zona donde vayas. Si es en el centro metropolitano de la Ciudad de México, ahí vas a estar a salvo. Pero allá afuera están los muertos, está la discriminación, están las matanzas”. Una respuesta muy reveladora: tu nivel económico es aquello que define qué tan libre puedes ser. “México sí es un país abierto, lindo. Muy... acepta mucho lo que es más que Honduras, claramente, pero vivimos también en México con esa misma intemperie. Esa misma lucha de la aceptación de nuestros derechos. Es muy parecida en Honduras. Pero, como te digo, en Honduras le afecta a quien sea el hijo de quién”.


Ser queer en Honduras 


Fotografía de Vicky Hernández, una mujer trans, trabajadora sexual y activista hondureña, integrante de la organización Unidad Color Rosa. Fue asesinada en las calles de San Pedro Sula en junio de 2009, en el contexto de un golpe de Estado militar. En junio de 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia declarando al Estado de Honduras responsable por su muerte. Fuente: Human Rights Watch, 2021
Fotografía de Vicky Hernández, una mujer trans, trabajadora sexual y activista hondureña, integrante de la organización Unidad Color Rosa. Fue asesinada en las calles de San Pedro Sula en junio de 2009, en el contexto de un golpe de Estado militar. En junio de 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia declarando al Estado de Honduras responsable por su muerte. Fuente: Human Rights Watch, 2021

De acuerdo con el Centro de Derechos de Mujeres (CDM) (2022), al 59.8% de las personas se les ha negado un empleo en más de una ocasión debido a su orientación sexual. Así mismo, el Comité Internacional de Rescate (IRC) (2023) revela que el 50% de las personas de la comunidad diversa del país se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a la violencia relacionada con su identidad. La experiencia actual de las personas queer en el país refleja de manera inquietante lo que en su momento fueron las luchas de muchos pioneros de la escena ballroom.


Las personas de la comunidad todavía deben luchar por defender sus derechos básicos. Espacios como el del ballroom fueron creados para encontrar un lugar de paz y aceptación, y para Hilduvin, esto fue aquello que lo salvó. “El ballroom para mí fue lo que realmente me salva de aceptarme como una persona queer. Me hace decir que no está mal ser femenino. No está mal expresar tu feminidad. No está mal ser raro”. En el país, aquello que se sale del molde es tachado como incorrecto. “En Honduras muchas veces me decían: ‘Es que soy muy raro, no me entienden’. O sea, yo soy rara. ¿Y qué es lo que hacemos? Nos vamos para el psiquiatra y nos vamos a medicar por ansiedad”. 


1 de cada 3 personas queer en Honduras expresa experimentar síntomas de depresión de moderados a graves (IRC, 2023). Así mismo, el 53.6% de las personas diversas en el país han pensado seriamente en suicidarse en algún momento de su vida, con 44% de los miembros conociendo a alguien que efectivamente lo hizo (CDM, 2022).


Honduras es uno de los países más riesgosos para ser una persona queer, debido a los homicidios constantes de personas gay y trans, el alto índice de impunidad y su desplazamiento forzado (Guardiola, 2026). Aun así, Hilduvin me confiesa cómo él disfruta de sus raíces hondureñas: “Yo digo que soy hondureño porque me encanta; no sabes cómo me encanta decir que soy hondureño. El ser de un país que sí tenemos todo lo malo, pero ser en un país donde somos calurosos, abrazamos, expresamos lo que queremos y lo que sentimos, tu familia está con vos, no te suelta nunca tus amigos, el baile, ser tan, tan todita tuya, tan merengue, tan punta catracha, tan raspe, tan Chica Roland te abre muchas puertas”. El amor que Hilduvin siente por su país es admirable; después de todo, este fue el lugar que trajo el ballroom a su vida. 


Hilduvin y el ballroom 


Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño.


“El ballroom [para mí] llega desde que yo estoy en Honduras, y de la nada estoy en la cama viendo videos y miro una serie que se llama Legendary, y voy viendo acrobacias, y yo digo, este es el breakdance de los gays, literal. Miro a un chavo, se llama Kobe Revlon, y dije: ¡guau! Hay una historia similar a la mía”. 


“[Un día] miro que hay una clase en pandemia por un pionero que se llama Shine Brial, Alfredo Jiménez, y da una clase abierta de Vogue. Y yo: ‘¿Es en serio que hay una clase de Vogue en Honduras?’ Fui, voy a la clase y yo empiezo a hacer movimientos que nunca había hecho en mi vida. Yo nunca había bailado como gay, nunca había bailado como una mujer. Nunca me había sentido una mujer. Nunca me había puesto tacones para bailar en público, nunca. Pero fui a esa clase y ese día todo cambió. Y fue cuando yo realmente me di cuenta de que Honduras me regaló el Vogue”. 


"Para mí, la energía femenina es un regalo de por fin dormir hoy tranquilo y saber quién soy" - Hilduvin Avendaño

“En Honduras, lastimosamente, somos un país al que nos falta mucho este ímpetu de querer ser nosotros mismos y entiendo eso, porque entre menos personas hay, es donde más se concentran las cosas, las miradas, el juicio de valor, etc. Estando en Honduras, yo igual empecé como a experimentar más esta fluidez de género, ¿no? Al final sí sabía que era gay, pero no sabía que entre la gama de la parte homosexual hay muchos más pétalos”. 
“En Honduras, lastimosamente, somos un país al que nos falta mucho este ímpetu de querer ser nosotros mismos y entiendo eso, porque entre menos personas hay, es donde más se concentran las cosas, las miradas, el juicio de valor, etc. Estando en Honduras, yo igual empecé como a experimentar más esta fluidez de género, ¿no? Al final sí sabía que era gay, pero no sabía que entre la gama de la parte homosexual hay muchos más pétalos”. 

“La fluidez de género hace que mi mente analice y diga: 'Hay muchas cosas por descubrir'. Entonces, una de las razones por las que migro de Honduras a México es porque también tengo ganas de descubrirme. Migrar a México no fue un plan que Hilduvin tuviera en mente, o como él lo describe: Es cuando le pides a la vida: ‘Quiero conocer la felicidad’".  


“Cuando vine por primera vez aquí a México, me vine a pijinear, me vine a conocer, me vine a comer, me vine a platicar, me vine a coquetear, me vine a disfrutar, me vine a presumir, me vine a ser yo, a lo que yo no tengo acceso en Honduras.


“Pues, empecé a buscar becas, apliqué a como cinco becas. Simultáneo, mandando trabajos de México. Simultáneo, buscando departamentos. Simultáneo, ahorrando… Me aceptan una beca del 50%. Vendí todas las cosas de mi departamento y dije: ‘Pues sí, si no, cualquier cosa regreso; tengo mi país, tengo mi casa, tengo mis amigos, me voy a ir un rato de viaje’, así lo tomó. Llego acá, empiezo a estudiar, consigo departamento, consigo trabajo; todo se abrió y fue también porque cuando conocí México me enamoré tanto que dije: ‘Aquí quiero hacer mi vida’”. 


Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño.


Al igual que Hilduvin, somos muchos los raros escondidos. "A veces, ser mucho es como un pecado para otro", comenta Hilduvin. "No hay regalo más grande que disfrutar de la energía femenina en un cuerpo, porque la energía femenina es lo que hoy te hace que te coloques aretes, joyas; la energía femenina es lo que hace que cruces la pierna cuando estás sentado. La música, el ritmo, el estilo y creo que disfrutar libremente de esa energía es un regalo divino".  


En el transcurso de nuestra conversación, le comenté a Hilduvin cómo el machismo no les enseña a los hombres cómo ser; en realidad, les enseña cómo no deben ser, es decir, no deben ser femeninos. "Creo que desde la historia, desde la opresión a la mujer, desde la opresión a que el hombre es quien lleva el control de muchas cosas, pero la energía femenina es lo que nos salva a muchas personas; una vez que la conoces, es lo que te salva. En mi caso, como un hombre, y haber adoptado la energía femenina como uno de los centros de mi vida, ha sido como esa libertad de sentirme como soy y, una vez que la conoces, la vas a ir modificando y te vas a ir abrazando".


"Ser femenino es una forma de resistir; ser femenino es una presencia, un acto político" - Hilduvin Avendaño

Fotografía proveída por Hilduvin Avendaño.


Leyendas como William Swann o Crystal LaBeija sentaron las bases para mucha juventud diversa. Las leyes y normas sociales que los oprimían no fueron obstáculos para silenciarlos; de hecho, terminaron contribuyendo a uno de los mayores movimientos de aceptación y libertad en la cultura queer. Y para personas como Hilduvin, que crecieron en un país con raíces machistas y conservadoras, escogieron su libertad y autenticidad primero.


El ballroom es una competencia con premios y reputación, pero también es una actitud. El momento en que decides mostrarte en una luz diferente, tú eres ballroom. Deja que esa actitud llene tu día a día y no temas en tomar espacio; todos merecemos ser vistos y no recibir rechazo por ello.


Referencias

Human Rights Watch. (2021). Honduras: La Corte halla al Estado responsable de homicidio de persona trans. Publicado por Human Rights Watch. Disponible en: https://www.hrw.org/es/news/2021/07/02/honduras-la-corte-halla-al-estado-responsable-de-homicidio-de-persona-trans.


Anthem Orlando. (2026). Ballroom 101: A beginner’s guide to ballroom culture and voguing. Anthem Orlando. Disponible en: https://anthemorlando.com/ballroom-101/.


Asociación Kukulcán, Chinchilla Rodas, L., Landa Blanco, M., Agüero, M., & Reyes, Y. (2022). Los efectos de la discriminación en la salud mental de la población LGTB+ de Honduras. Revista Población y Desarrollo - Argonautas y Caminantes, Vol. 18, No. 1, pp. 106–122. DOI: https://doi.org/10.5377/pdac.v18i1.15040.


Ballroom Throwbacks. (2026). What is Ballroom Culture? A Short Introduction. Google Arts & Culture. Disponible en: https://artsandculture.google.com/story/what-is-ballroom-culture-a-short-introduction-destination-tomorrow/FAVhEDoCwfYpVw?hl=en.


Brathwaite, L. F. (2023). Striking a ‘Pose’: A Brief History of Ball Culture. Rolling Stone. Disponible en: https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/striking-a-pose-a-brief-history-of-ball-culture-629280/.


Centro de Derechos de Mujeres CDM. (2022). Salud mental y diversidad sexual en Honduras: una exploración. Publicado en derechosdelamujer.org. Disponible en: https://derechosdelamujer.org/wp-content/uploads/2022/08/2022_Informe-salud-mental-y-diversidad.pdf.


Ford, L. (2024). Houses and Ballroom Culture: More than just ‘Glitz and Glam’ for LGBTQ+ and BIPOC communities. Rocky Mountain PBS. Disponible en: https://www.rmpbs.org/news/rocky-mountain-pbs/houses-and-ballroom-culture-more-than-just-glitz-and-glam-for-lgbtq-and-bipoc-communities.


Guardiola, F. (2026). Violencia y discriminación contra personas LGBTIQ+ persistió en Honduras en 2025. Criterio.hn. Disponible en: https://criterio.hn/violencia-y-discriminacion-contra-personas-lgbtiq-persistio-en-honduras-en-2025/.


International Rescue Committee (IRC). (2023). Personas LGBTQ+ en Honduras: la discriminación afecta la salud mental y los medios de subsistencia, advierte el IRC. Disponible en: https://www.rescue.org/press-release/personas-lgbtq-en-honduras-la-discriminacion-afecta-la-salud-mental-y-los-medios-de.


Livingston, J. (Director). (1990). Paris is burning [Film]. Off White Productions Inc.; Art Matters Inc..

Matthias, M. (2025). Ball culture | Houses, Categories, History, NYC, LGBTQ, & Facts. Encyclopedia Britannica. Disponible en: https://www.britannica.com/event/Harlem-Renaissance-American-literature-and-art/Poetry.


National Museum of African American History and Culture. (2021). A brief history of voguing. Disponible en: https://nmaahc.si.edu/explore/stories/brief-history-voguing.


PHOTOS. The Guardian. (2011). Voguing and the House Ballroom scene of New York City 1989-92. The Guardian. Disponible en: https://www.theguardian.com/fashion/gallery/2011/dec/15/vogue-ballroom-new-york.


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The Project. (2022). Ballroom culture - How ballroom changed everything for marginalised people [Video]. YouTube. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=9ZhlerZ3dwM.


Vancouver Ballroom Arts Society. (2026). Ballroom Culture. Vancouver Ballroom Arts Society. Disponible en: https://www.vancouverballroom.ca/ballroom-history.

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